¿Alguna vez te has mordido la lengua por no decir un comentario absurdo? ¿Te han respondido "tutuplás" ante un chiste malo? ¿Todo lo que piensas tiene sentido en tu mente pero nadie parece entender cómo lo explicas? No te preocupes, es normal. Este blog está para todo lo que se te ocurre y no encaja en ninguna parte. Para todo lo que quieres decir... y nunca dices.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Instrucciones para no dar un palo al agua



Cójase un palo. No sirve un palo cualquiera: no debe ser pelado para la ocasión, ni tallado, ni mucho menos barnizado. Sólo sirven palos encontrados por mera casualidad y nunca con intención. La dimensión del palo puede ser variable, pero ha de tenerse en cuenta en relación con el tamaño de la superficie acuosa a la que no puede llegar a dar en ningún momento.
Dicha superficie acuosa (en adelante, el agua) debe ser escogida en función del nivel de esfuerzo que se quiera realizar para la causa. Para no dar palo al agua correctamente, no es necesario moverse de casa. Basta con llenar un fregadero, una bañera o tener una piscina ya llena (NUNCA molestarse en llenarla). Cuanta menos agua haya, más sencillo resultará no darle con el palo.
De nuevo es necesario escoger una superficie: esta vez, una que sea asentable. Siéntese sobre ella y determine si la dureza, la cantidad de muelles o láminas y la altura respecto del agua son las correctas para una comodidad absoluta. Para garantizar esta comodidad, lo ideal sería que la superficie  fuera también reclinable y acolchada.
Una vez elegidos todos los elementos, para no dar un palo al agua sólo debe sentarse en la superficie asentable (llamémosla silla) y ponerse en la posición que más confortable le resulte: con las piernas estiradas, separadas, cruzadas o hacia arriba (atención: la posición es importante, ya que una postura precaria puede implicar un choque entre palo y agua). Una vez sentado, coja el palo y estire el brazo (a ser posible, apoyándolo; especialmente si la superficie asentable es un sofá). Agite el palo sobre el agua, a su alrededor, describiendo círculos o fingiendo que se trata de una espada láser. Como usted prefiera, pero sin rozar el agua.
Al mismo tiempo que no se da un palo al agua se pueden realizar diferentes actividades, véase dormitar (no dormir profundamente), acurrucarse al calor de una estufa o participar en una conversación sobre la vida contemplativa, muy de moda últimamente e íntimamente relacionada con no dar un palo al agua. Al palo se le pueden dar usos en los que ni por asomo se llegará a tocar el agua: rascarse la espalda, acercar el mando de la televisión a la silla o golpear una batería de cocina. En cualquiera de estos casos se estará además dando una explicación visual a todo aquel que no entienda el propósito del palo y el agua.

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Instrucciones realizadas para el taller Siete Cuentos en Siete Días, con el profesor Juan Carlos Jiménez. Universidad Popupar de Alcorcón.

lunes, 23 de julio de 2012

Las cuatro magníficas

Echaba de menos las noches en blanco. Y las noches en gris, y en rojo, y en azul marino con purpurina de colores y un ligero aire a pirata. Poder procrastinar todo lo que quisiera y más, comprar chuches donde Liu y salir a bailar siempre a los mismos y, por alguna extraña razón, mágicos sitios.
Fumar cachimbas, ver moverse a Sally con los primeros rayos de sol al lado de Darth Vader y tirarse en la cama a ronronear a gusto. Hacer el gato. Y hacer el mono, también, para qué negarlo.
Hablar sobre hombres nórdicos de pieles translúcidas, ojos cristalinos y largos cabellos plateados (y mejor cuidados que los suyos, seguramente, gracias a champús como TIGI).
Decir: ¿me haces unos macarrones con atún? O llevarlos de casa y que te digan que tu madre hace los mejores macarrones del mundo. Usar albornoces ajenos y tener tu propio cepillo de dientes en una casa sin ningún tipo de norma.
Intentar ver Merlín el encantador después de venir de fiesta. Dormirse. Darse cuenta de que Arturo era un poco disléxico.
Despertarte abrazando a una hermosa feérica de preciosos cabellos rojos. O a una pequeña hada con pequitas y alegres ojos verdes. O a una ninfa de mirada cambiante y más dulce de lo que solia mostrar.

Añoraba todo eso y no se le ocurría forma humana de volverlo a juntar todo en el mismo plano espacio-temporal. Ya se le ocurriría algo. Al fin y al cabo, siempre se les había dado muy bien hacer magia en el último momento.

lunes, 11 de junio de 2012

Un año después...

Concretamente, un año y 10 días después, vuelve la mala con muchas cosas que contar.

Yo me pregunto qué fue de mí misma para dejar de escribir aquí... Y la verdad es que no lo tengo muy claro. Se me acaba la cuerda de los blogs de vez en cuando y necesito cambiar. En aquel momento, el año pasado, cambié a "Encorsetada", un blog muy yo y muy sobre Córcega (que en francés se dice la Corse, como veis estaba inspirada e hice un juego de palabras). Ese blog tampoco llegó a buen puerto aunque publiqué cosillas interesantes, sobre todo trabajos de una asignatura.

Pero aquí estoy de nuevo, decidida a contar cosas banales, normales y especiales, y narrar cosas que podrían sucedernos a todos pero que no nos suceden, como, por ejemplo, que los gatos nos hablen.

Sin más preámbulos, os dejo con un relato que subí a Encorsetada pero que creo que puede tener más tirón aquí, porque le pega más al blog.

***

Encendió un cigarrillo que había encontrado en alguna parte, a medias, y le dio un par de caladas. Salió al jardín, húmedo por el rocío, y se quitó las sandalias para disfrutar del tacto de la hierba fría. A veces tenía la sensación de ser un gatito silvestre. Se tumbó en el suelo y comenzó a estirarse y contorsionarse intentando imitar a un gato. En uno de los movimientos, el cigarro salió disparado y se apagó en un charco tamaño Playmobil. Menos mal que llevaba el pelo sucio y una camisa que no era suya – ni de nadie a quien recordara -, porque estaba poniéndose perdida en el barro. Pero era divertido.

Aquello lo compensaba. Salir, divertirse, acostarse con alguna chica mona a la que no volvería a ver y despreocuparse de todo. Ni trabajo, ni adultos, ni menores. Sólo ella, disfrutando de aquellos momentos en los que se decía a sí misma que no era un desastre, simplemente era diferente y sabía apreciar cosas que los demás consideraban raras.

Un gato de verdad se coló en el diminuto jardín. Ella se incorporó, se colocó sobre las rodillas y las palmas de las manos y se acercó a él sigilosamente.

- Hola – saludó -. Me llamo Kitty.

- Hola – respondió el gato -. Yo no tengo nombre.

Kitty no se sorprendió con aquella respuesta. Los gatos callejeros no solían tener nombre.

- A partir de ahora, te llamarás Lucifer.

- No sé si es muy apropiado…

- Como el gato de la Cenicienta. ¡Claro que no es apropiado! El hecho de llevar un nombre no lo es. Te clasifica. Impide que seas otra cosa más que lo que eres a partir del momento en el que te lo pone alguien. Yo me lo cambié, ¿sabes? Me llamaba Amanda. Era un nombre que me pegaba muy poco, porque suena muy refinado y como a futura ejecutiva, o redactora de Vogue. Y yo quiero dedicarme a ver pasar la vida haciendo cosas divertidas. Así que me puse un nombre alegre y corto: Kitty.

- Me conmueves.

- Me gustaría ser un gato. Bueno, una gata. No, un gato. El celo tiene que ser un coñazo.

- Bueno, hay cosas peores. Lo peor suele ser que no te dejan hacer nada si vives en una casa, y si vives en la calle te alimentas de raspas de pescado de la basura. Es un asco, un verdadero asco.

- Yo tengo comida. Puedo darte, si quieres. ¿Te quedarás conmigo?

- Tal vez. No me gusta atarme a nada, aunque a veces es necesario.

- No hablo de quedarte siempre. Pero hace mucho que no vienes; sólo esta tarde. Hagamos cosas de gatos.

- Un gato nunca se revolcaría por el barro como has hecho tú – se ofendió Lucifer.

- No soy un gato. No me clasifiques.

- Pero has dicho…

- Que me gustaría serlo, no que lo fuera. En la cocina tienes comida, sírvete.

Lucifer entró en la casa. Era acogedora y pequeña, igual que el jardín. Kitty tenía muchísimas frutas esparcidas por la cocina. De pronto, divisó un enorme racimo de uvas tintas. Lo cogió y salió de nuevo al jardín para tumbarse de costado y empezar a comerlo.

- Mira, soy un romano – dijo.

- Hagamos cosas de gatos.

- Tú harás cosas de gatos; yo quiero hacer cosas de humanos. Por eso como uvas tumbado.

- Si quieres hacer cosas de humanos, ama. No hay nada más característico de los humanos, ni nada más peligroso que podamos hacer. Amar nos mantiene vivos y nos mata. Hace tiempo que yo soy incapaz de hacerlo, creo que estoy maldita.

- Yo también amo, aunque no creo que de la misma manera. Pero esa no es la cuestión. Vamos, haz algo gatuno. Deberías empezar por lamerte un poco, que estás bastante sucia.

Kitty miró hacia abajo, buscando una zona poco manchada de barro. No llegaba bien al muslo, así que escogió un antebrazo. Lamió repetidas veces hasta que la zona quedó más o menos limpia, y luego se dio cuenta del asco que le daba aquella sensación en la boca y escupió varias veces. Lucifer se rió.

- Me encantas. Podrías también deslizarte contra la pata del sillón, aunque es mucho más agradable cuando pasas entre los pies de una persona. Está suave. Bueno, normalmente está suave. Pero no cabrías. Salta desde algún tejado.

Kitty abrió los ojos. Los había tenido cerrados un rato, pensando en deslizarse entre un par de tobillos suaves y cálidos. Tenía que ser maravilloso. Pero saltar desde un tejado tenía que ser aún mejor.

- Ojalá pudiera. Pero moriría en el intento, y tampoco es que me haga tanta ilusión ser un gato, ¿sabes? No te ofendas.

- Lo harás cuando la curiosidad te pueda – sentenció Lucifer, antes de comer la última uva – Como siempre.

- No, no lo haré.

- No creo que puedas resistir la tentación. Te doy seis horas, como la última vez.

Cuando comenzaba a atardecer, mucho después de quedarse sola, Kitty se dio cuenta por fin de que se estaba muriendo de frío. Se levantó para entrar en la casa; dejó la puerta casi cerrada y la sujetó apoyándose contra ella. Lucifer la miraba con las pupilas contraídas. Bufó cuando Kitty no le dejó otra salida que deslizarse entre sus tobillos para atravesar la pequeña ranura.

- Quedas libre de la maldición – proclamó con calma -. Pero no creas que voy a olvidarme de ti tan pronto. En cualquier momento, te volveré a poner a prueba.

- Me encantará superarme otra vez. Pero ten cuidado, Lucifer. Como se suele decir, la curiosidad mató al gato.


***


Ya sabéis: dudas, ideas y sugerencias son admitidas en los comentarios ;)

miércoles, 1 de junio de 2011

Lo que supone llevar unos tacones

Alicia se miró en el espejo. Ya estaba lista. Los zapatos nuevos (que le quedaban un poco grandes), el pelo sujeto por una diadema, el vestido azul impecable. Era una mujer segura de sí misma, como decían en la tele. O al menos, todo lo segura que le permitían aquellos malditos tacones.

Se tenía que maquillar un poco. La sombra verde quedaría muy bien con la naranja, seguro. Porque el verde y el naranja eran colores de moda, según la Cosmopolitan. Y después, un poco de máscara de pestañas. Ahora le faltaba algo en los labios. Consultó la revista: un tono frambuesa satinado iría ideal. ¿Qué demonios quería decir satinado? Daba igual, ya eran casi las seis, a y cinco tenía que salir de ahí.

Qué largo era aquel bolso, y cuánto pesaba. Era cierto que lo había llenado de un montón de cosas, pero ninguna de ellas inservible. Llevaba todo lo que le hacía falta para la reunión. Incluso, previsora, había guardado cosas que podían ser necesarias o no. Guardó su barra de labios rota y vilmente robada y cerró la cremallera, bajó la tapa del bolso y abrochó el botón imantado. ¡Cuánta seguridad! ¡Y cómo pesaba aquello!

Eran las seis y cinco. Llamaron al telefonillo. Alicia se apresuró a abrir, pero no recordó a tiempo que iba subida en aquellos tacones. Se bajó de ellos y corrió en calcetines a la cocina. El auricular estaba un poco alto, pero ella ya llegaba bien. Preguntó quién era antes de abrir, pulsó el botón y mientras esperaba que subieran sus amigas comprobó que ni Blancanieves, ni Cenicienta ni la Bella se habían manchado con el pintalabios de su madre.

lunes, 9 de mayo de 2011

Julia Salinger

Julia es sensible, tímida, dulce y muy guapa.
Pero no se lo cree.
Siempre he tenido algún amigo que me ha dicho que "me hacía falta creérmelo". Dependiendo del día, unas veces me lo creo y otras no. Sin embargo, ahora que vuelvo a ver a Julia Salinger, una de mis heroínas de la infancia, pienso: "joder, Julia, ¡creéetelo!". En serio, me parece que si yo hubiera sido un chaval adolescente en su momento habría estado colado por ella.

Julia tiene muchas de las características que me gustan en un hombre, pero es mujer, así que esas características inconscientemente pasaron a ser pequeñas metas para mí. Ah, es cierto, aún no sabéis ni de quién os hablo. Os pondré una foto de ella después del post, para que de pronto digáis: "aaaaaah!".

El caso es que estoy volviendo a ver Cinco en Familia, como ya alguno sabe. Es mi serie de la preadolescencia por excelencia. No por encima de Embrujadas, pero sí previa a ella. Digamos que están en el mismo nivel de importancia en mi vida. No digo que sean series buenísimas. De hecho, de Cinco en Familia recuerdo cosas sueltas,y de Embrujadas sé que es una serie más, sin nada de especial que ahora pueda decir que me llamaría. Pero hace diez años, los domingos por la tarde en Telecinco eran sagradísimos para mí. Y las mañanas de verano en Telemadrid, después o antes de Xena (le dedicaré algún post también, algún día), también. Era cuando veía Cinco en Familia.

Ahora la estoy intentando encontrar en la web en español para ir bajándomela, pero sólo he encontrado hasta el capítulo 14. Sonará cursi, pero no me imagino la ilusión que me va a ir haciendo redescubrir a esta panda de hermanos que van creciendo y haciendo sus vidas en ¿cuántas? ¿Seis temporadas?

Para los que no reconozcáis la serie... de aquí salieron ¡diamantes en bruto! Matthew Fox, Jennifer Love Hewitt y Neve Campbell, mi querida Julia. Bueno, lo cierto es que me encantaban todas las chicas de la serie, eran pequeños iconos para mí, cada una por algún motivo. Posiblemente mi ilusión frustrada de tocar el violín saliera de Claudia, niña prodigio en la serie que lo tocaba desde los... seis o así. Sarah (JLH) me parecía la mujer máaaaaaas bella del mundo. Kirsten tenía el carácter perfecto, Julia era simplemente adorable, y Daphne era un desastre como de alguna manera algo me anunciaba que acabaría siendo yo. Y los chicos... de los novios de ellas casi no me acuerdo, pero de los hermanos Salinger sí. Owen era una ricura, era el más pequeño, creo que llegó en la serie hasta los seis o siete años. Bailey me resultaba extrañamente irresistible para la edad que tenía (¿hola? ¡el concepto de hombre irresistible aún no revoloteaba en mi cabeza!) y Charlie... ay, Charlie. Sé que vi la serie primero con mi hermana, luego empecé a verla sola y aunque le cogí un poco de tirria, seguía siendo el más sexy de todos los chicos de la tele. Matthew Fox empezó a entrar precipitadamente en hospitales hace más de lo que pensáis, fans de Lost.

En fin. Qué queréis que os diga. Viendo el capítulo 1x09 de Cinco en Familia me he dado cuenta de que en mi adolescencia reflejé bastantes rasgos que, sin duda, tuve que sacar de Julia. Mi hermana no era moñas, era una tía guay (y lo sigue siendo :D), y aunque lo hubiera sido en esa dura época de acné y dudas existenciales hasta por elegir el tipo de cereales que vas a desayunar, nací cuando ella ya había pasado eso. ¡Así que mi modelo adolescente debió de ser Julia! Psicólogos, absténganse de psicoanalizarme. Me he comprendido yo solita, años después.

¿Sabéis cómo me he dado cuenta de lo de Julia, aparte de por su increíble vergüenza y poca autoestima? (eh, creo que eso lo tengo más o menos superado, no os asustéis) Creo que es porque a Julia le gustaba escribir. No sé cómo irá avanzando ese tema en la serie, supongo que para bien. Creo que es muy posible que ella se convirtiera en un ejemplo también en ese aspecto, porque tres o cuatro años más tarde empecé a escribir...

Ay, otra cosa que recuerdo es que me parecían todos increíblemente mayores de lo que eran en la serie. Julia tenía 15 años al empezarla, y en mi cabeza no bajaba de los... ¿22? Por ahí. El mayor, Charlie, tenía 24. Así que ya sé de dónde sale mi malísima percepción de la edad.

No sé por qué me ha dado por contar todo esto. Pero por favor, si te gustaba la serie o alguno de sus actores, ¡cuéntamelo! Creo que nunca había pedido que alguien me comentara en el blog con las ganas que tengo ahora mismo :D Y si piensas destriparme cosas de la serie, pon "SPOILER" antes o tu comentario será vilmente borrado.

Uh, no quería sonar tan borde, pero entre que recuerdo trocitos y que no sé cuándo podré verla entera...

Aquí os dejo con la cabecera de la serie y con Julia Salinger, Neve Campbell. Por cierto, también cuando era peque echaban tooodos los años en algún momento El fantasma de Canterville, película en la que salía también esta actriz. Para mí era una más, nunca entendí por qué desapareció del mapa tan de repente... (no, aún no he visto Scream).

http://www.youtube.com/watch?v=TCNumbMqWjg

Vamos, y que sus hermanos le digan - cosa que me parece muy cruel- de forma suave que no es guapa... ¡Hostias tenían que llover!

lunes, 21 de febrero de 2011

Sweet Pandemonium


Supongo que es el momento de que diga oficialmente que estoy con alguien, porque vamos a hacer dos meses en breves y porque eh, hemos cambiado el estado civil de Tuenti, ¡eso hoy en día es mucho!

También escribo esta entrada porque quiero presumir de chico guapo, por supuesto. Y porque eres la única persona que conozco que tiene la suuuuuueeeeeeeeerrrrrte de pedir una canción de un grupo, que le digan que van a tardar, que la pongan al segundo, y ¿hola? que dos canciones después, te pongan otra. Con dos cojones. Y porque me has pegado el resfriado y tengo a Jack Skellington en la estantería de delante de mi cama, junto a la caja de bombones y a mi foto de miniyó pepona :P Y porque estoy deseando que hablemos hoy para ver qué se cuece en la base XD

Oh, dioses, acaba de sonar un anuncio en Spotify de la Universitat Ramon Llul y me acaban de decir "fes click en elll banner" (corríjame usted el catalán). ¡Eso es una señaaaaaal!

Creo que esta es la entrada más incoherente que he publicado en cualquiera de los blogs hasta el momento. Y tengo cinco blogs XD

Me acabarás haciendo el pase de familiar ;)
(K)ate

viernes, 28 de enero de 2011

Sobre la pérdida de la virginidad taconil y otros temas preocupantes

¿Alguna vez te has parado a pensar en cuándo te has hecho mayor?
Porque tiene que haber un momento en el que dices: "Joder, me he hecho mayor". Más que un momento, es una sucesión de pequeños acontecimientos que realmente tienen muy poca importancia, sobre todo si son aislados. Me explico:

- Con catorce años me puse por primera vez en mi vida tacones. Creo que andaba como una jirafa con zancos (además, ya era alta sin ellos). Eran unas botas altas que ahora jamás me compraría. Eran muy buenas y más tarde descubrí que muy cómodas, pero ¡dioses! La primera vez... perder la virginidad taconil es doloroso, os lo aseguro a los que nunca hayáis llevado tacones. Muy doloroso, incluso puede haber sangre de por medio. Y en mi caso, la hubo. Iba siempre en deportivas anchas (o bien esas horteras que tenían dibujos de llamas a los lados, o bien las DC blancas y negras, aún conservo ambos pares) y ponerme aquellas botas de tacón fue un suplicio. Además fui muy lista y me las puse para ir andando por carretera a un centro comercial que, dependiendo del paso, estaba a 30-40 minutos andando de mi casa. Lo gracioso es que el tacón de esas botas era cuadrado (de los más cómodos que hay) y de tan sólo ¡cuatro centímetros! En septiembre del año pasado hubo un día que me fui a dormir a casa de B* y ahí estuve, de 7 de la tarde hasta las 7 de la mañana andando y de fiesta con unos tacones finústicos y de casi 10 cm. Ya me los pongo con la misma facilidad que las bragas, aún a riesgo de sonar vulgar.

- El euro del autobús. Cuando tu paga semanal es de 2 euros, tienes un serio problema si un día quieres escaparte por ahí con tus amigas. Pero claro, nosotras no lo hacíamos. Éramos muy buenas y siempre que íbamos a algún sitio lejano pedíamos permiso. Aunque me daban más dinero los findes que hacíamos "algo distinto", el euro del autobús al centro comercial trastocaba tanto mi economía que siempre iba andando (sí, esos 30-40 minutos que he mencionado antes). En invierno con pantalones anchos y lloviendo no es una buena inversión hacer eso, la verdad. Pero ahí estábamos nosotras como unas campeonas yendo andando. ¡Ah! También he de decir que el autobús pasa una vez cada hora los fines de semana y esperarlo era casi peor que ir andando. Ahora ya no sufro de piernas doloridas por ir andando a todas partes. Ahora... ¡tengo abono! Y carnet de conducir, pero mucho miedo a aparcar y a las situaciones tensas al volante y se me ha pasado el año de L sin coger el coche más de dos o tres veces. Pero ¡eh! Una de esas lo cogí por Despeñaperros.

- Ahora engordo. Engordo con muchísima facilidad. Y diréis: anda muchacha, ¡que eres joven! Lo soy, lo soy. Pero eso de llevar desde primero de Bachillerato sin hacer un maldito ejercicio me ha dejado... Digamos que he pasado de ser una mujer diávolo a ser una mujer campana en poco tiempo. También influye lo de ir en bus siempre y tener que comer fuera. Y beber, especialmente estos últimos meses en los que todas mis (pocas) borracheras han sido con bebidas rebajadas con Granadina, que es azúcar puro con colorante.

- Los propósitos de Año Nuevo. Antes tenía propósitos: escribir más, leer más aún, aprobar Matemáticas a la primera. Contestar mal cuando me contesten mal (mis últimos años en el instituto no fueron agradables...). Ahora no tengo propósitos, y si los tuviera que tener serían: escribir, leer, buscar un trabajo (atractivo y resultón XD) y recuperar la soltura hablando inglés y francés. Estoy oxidadísima.

- Mi opinión respecto a los treintañeros. Debo decir que siempre, y siempre es siempre, me han gustado los hombres mayores que yo. Bastante mayores, la verdad (frase estrella de mi amiga Kris: "¡Tía, es que te gustan los viejos!"). Creo que siempre he tenido en la cabeza que los tíos cuando más potentes están es entre los 20 y los 40, y probablemente esa idea me ronda en la cabeza desde que era cría. Ya sé que no es una franja muy bien definida, pero tengo numerosas pruebas de ello, pruebas humanas cuyos nombres no puedo dar. Pero el caso es que con esos tiernos 14-15 años no te podías plantear liarte con un hombre de 35. En primer lugar, porque por mucho respeto que hubiera por parte de él, todo el mundo lo miraría como a un pervertido. Es curioso, porque si ese caso se diera probablemente la más descontrolada serías tú, la adolescente alocada y todo ese rollo. El problema estaría (uno de los que veo yo, vamos, pero hay opiniones para todo) es que con 14 años es muy difícil plantarte delante de tu novio de 34 y decirle que espere para hacer cosas de adultos. Suponiendo que él esperara, ¿vas a tenerle al pobre toooodo el tiempo que tú necesitas para hacer esas cosas? ¿Y todo el que necesitas para que él no tenga problemas legales? Muy chungo, muy chungo todo.

Aunque sólo tengo 20 años, si se diera la situación sí que me lo plantearía y dejaría que la avanzara por sí misma. Me enorgullece decir que tengo una compi de clase que está en este caso :D La diferencia de edad no tiene por qué ser un problema si sabes cómo llevarla. Bueno, no me he visto en la situación, pero a ella parece que le va bien :) Aunque, ahora que lo pienso, puede decirse que estoy en un punto aceptablemente estable en algo con alguien y no creo que sea momento de que lleguen treintañeros con los que plantearse nada XDDD

- Las escenas de sexo cuando ves una peli con adultos. ¿Tú nunca hacías como si no te interesara nada? Cuando, en realidad, tenías unas ganas de mirar a la pantalla que no te lo creías ni tú, o por lo menos de mirar con naturalidad y sin tener que ocultar el hecho de que sabías qué pasaba. Una de mis amigas se miraba los filos de las camisetas en busca de hilos sueltos para hacerse la despistada. Yo me miraba las uñas con preocupación, como si hubiera alguna forma de morderlas mejor o algo así. Ahora que no tengo ese problema, me asusta un poco pensar en cuando vea pelis con mis sobris y se dé el caso.

- Mi poco aguante en estado de vigilia. Me duermo en todas partes: en el metro, en la mesa, en la bañera, en el sofá, en la biblioteca, con gente, sin gente, con ruido, sin ruido, con música o sin música. Tengo la teoría de que estoy recuperando el sueño que perdí en bachillerato, cuando me acostaba a las 3 y me levantaba a las 7 y media y no dormía siestas (locuras que sólo se hacen por amores platónicos).

- En general, y esto sí que es precupante, la pérdida progresiva de las ganas de hacer cosas cuando se supone que estoy en el momento de mi vida en el que ¡oh, dioses, tengo tantas cosas que hacer y que aprender! Me abruma todo. Es triste, pero cierto. Siempre he ido por temporadas en las que me centro mucho en una cosa y, de pronto, algo llega y lo sustituye. Algo irrumpe en mi tiempo de la misma manera que lo anterior y con su misma fuerza o incluso mayor. El problema es que no dura lo suficiente como para que me den ganas de hacer cosas por ello. Espero que esta vez la cosa mejore.

- Reconocer problemas (pasajeros y absurdos, muchas veces) que he vivido en personas más jóvenes que yo. Evidentemente son cosas que suelen tener soluciones sencillas, pero que sólo ves cuando aprendes a tomarte las cosas menos a la tremenda. En este sentido, creo que lo que me ha hecho madurar, sin lugar a dudas, es la universidad y las personas que he conocido en ella. He aprendido a tomarme casi todo con una ligereza impresionante. ¿No me da tiempo a entregar algo? Habrá otra oportunidad. ¿Alguien se cabrea por motivos que no comprendo? Es problema suyo. ¿Quieres ayudar y no te dejan? Preocúpate menos, o incluso asume que hay muchos casos en los que no vas a poder hacer nada porque, en primer lugar, por mucho que lo creas tal vez no sean de tu incumbencia. Todo esto suena bastante peor de lo que es en realidad XD En general he aprendido a preocuparme más por mí misma sin dejar de lado a quienes tengo alrededor (o al menos eso creo...). Ah, bueno, también me he vuelto mucho más egocéntrica, pero no es mi culpa, estoy mucho más buena que antes de entrar en la uni XDDD

Con esta pequeña dosis de ego os dejo por hoy. Creo que esta es la segunda entrada del año :D Así que... ¡hasta más ver! Ya sabéis, podéis comentar lo que queráis y contarme vuestras vidas en los comentarios. Opiniones y vivencias y todas esas cosas :D ¡Siempre son bien recibidas!

domingo, 2 de enero de 2011

Happy Joulu!

Bueno! Pues he estado sin Internet casi una semana y antes no me apeteció escribir para la Mala. Así que, con algo de retraso, os deseo unas felices fiestas a todos :) Y en especial mis mejores deseos a mi cuñado y a mi abuela.

Voy a hacer un pequeño listado de los mejores momentos de lo que va de Navidad. Perdonad que no esté muy expresiva, pero me acabo de levantar XD

En primer lugar, sin duda, ver con Alejandro (mi sobri) Pesadilla antes de Navidad. El pobre estaba malo (pero malo, malo) y después de crearle una increíble expectación al hablarle de la peli, me estuvo esperando hasta después de la cena con una mezcla muy curiosa entre paciencia e impaciencia. Lo cual, dicho sea de paso, me recuerda mucho a mí :D

En segundo lugar, en general, mi abuela. Mi abuela es una chicarrona del norte que nació en el sur, y resiste lo que le echen. Se cayó hace un par de meses y se destrozó la cadera, y ahora va tan campante con su prótesis que un poco más y se arranca a bailar. De hecho, el otro día mi tío la animó y se puso a cantarnos unas coplillas, cosa que no había hecho desde hacía bastante.

Por último, he conocido a un chico de 16 años que me recuerda mucho a mí con esa edad. No es que me sienta mucho más mayor (vamos, es que tengo 20 XD), pero no me había parado a pensar seriamente el increíble cambio que he pegado en estos cuatro últimos años. Me ha sorprendido, en especial, ver que el pobre estaba a punto de llorar porque no podía "ayudar a los demás", cuando ayudar a los demás, en ese momento, era impedir la típica gresca porque "tú te has liado con mi novio/novia" en la que oh, dioses, todo el mundo acaba llorando. El caso es que al final el chico me aseguró que había "aprendido más conmigo en un rato que en la mitad de su vida". Ah, y también me pidió un beso. Supongo que ya tocaba que le diera su primer beso a alguien, ¿no? Le di un piquín, pero reconozco que me hizo ilusión. Sobre todo porque él era un miniyó en chico ^^

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Estaba a punto de publicar la entrada cuando me he acordado de una tarde muuuuy divertida en la que el equipo A (Alex, Arturo y Ariadne, sobris todos XD) no pararon de abrirme la puerta para traerme dibujos. Sé que se lo conté a la señorita Buesa, pero voy a describirlos brevemente:

Alejandro: sin duda sus dibujos son originales. Me pintó un "ataque en la Edad Feudal" en el que podemos observar un par de esqueletos y una chica matando a una ¿oveja? O a algún animal comestible, porque me dijo que era para cocinar.

Ariadne: es la más pequeña, así que me hizo una enorme piedra de colores. Eso es que va para geóloga :D

Arturo: un jardín en el que estamos un dinosaurio amarillo y yo, y una copa que es para mí. Una copa con pajita y todo, ¿eh? Y una copa granate, además. Este niño me conoce bien o me ha visto beber cosas rojas/rosas/moradas. Qué grande que es, mi pequeño rey Arturo ^^

Nothing more, babies! Excepto que, por supuesto, os animo a que contéis vuestras aventurillas navideñas. Para invitaros con más ganas voy a subir una foto de Perttu Kivilaakso que encontré en alguna parte, adorable él con su gorrito de Joulupukki, Papá Noel en finés.

(I don't own this picture)

Felices Reyes (y aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhh! FELICES REBAJAS!!) a todos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Perdidas entre Páginas

¡Hola!

Acabo de descubrir un blog gracias a la lista de blogs de Skila, que sigue La Mala desde hace algunos días (gracias :D). En uno de esos blogs se anunciaba el concurso de Perdidas entre Páginas, dedicado especialmente a literatura juvenil y romántica. Hice click en el banner y vi la entrada del concurso (muy interesante, ahora os hablo de él) y el por qué. Resulta que Perdidas entre Páginas está de aniversario, y los datos que han publicado son increíbles. Copio y pego:

"Hace un año que se abrió el blog y se publicó la primera entrada, en ese tiempo ha habido:
  • 309 entradas
  • 914 seguidores
  • 70.378 visitas"
Así que, como veis y como nos prohíben tan a menudo decir ciertos profesores (a los que seáis de mi clase y me leáis ;): "Las cifras hablan por sí solas".

El concurso que proponen es muy sencillo, basta con rellenar un formulario que encontraréis en la entrada a la que os lleva el primer banner de la derecha. ¡Y ya está! Bueno, es necesario tener un perfil en blogger para poder hacerse seguidor de Perdidas entre Páginas. Al margen de eso, sólo tenéis que decidir qué lote (¡o lotes!) de libros os gusta más.

En especial, creo que Perdidas entre Páginas puede ser uno de los nuevos fichajes bloggeros de Natashinka ^^



Nothing more to say, babies! Disfrutad, los que podáis, de las vacaciones. Y los que aún estéis de exámenes o trabajando, ¡ánimo! Sólo quedan unos días =)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Change in the house of flies

Las cosas cambian. Pero siguen siendo claras, igual que el chocolate sigue siendo espeso. Así que llega el momento de abrir un nuevo capítulo, uno en el que cada personaje va a ser mirado bajo una increíble lupa que analice cada uno de sus movimientos.

Porque, como siempre me decís, tengo esa costumbre de buscarle el sentido a todo y de no dejarme llevar. Normal, por otro lado. Y me alegro bastante de que así sea, porque cuando me he dejado llevar me he llevado hostiones importantes.

De modo que... como diría Evi, a romper el suelo a taconazo limpio y a comerme el mundo.

Ea, a cascarla. Con suerte habrá algo nuevo y excitante pronto que me motive y me dé para escribir algo con el mínimo de calidad necesaria para publicarlo aquí o donde sea, porque estoy harta de este tipo de entradas.

Pero me quieroooooo...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Seis meses

- ¿Sabes lo que haces cuando te enfadas? - dijiste, a punto de darle una calada a un cigarro del paquete que habíamos bajado a comprar. Esperé, expectante - ¡Escribes!

Casi podría jurar que me hiciste sonreír. Y fue una de las últimas veces que recuerdo haber estado completamente bien en estos seis meses.

Bueno, mejor dicho, cinco meses. Sí, cinco. Octubre tuvo un par de días fatídicos y una noche de la que no me atrevo a hablar. Pero, aunque quizá sea pronto para cantar victoria, lo cierto es que debajo del nivel al que llegué creo que no hay nada. Y ahora lo pienso fríamente y me doy cuenta de mi absurda pretensión de ser alguien para ti, cuando ¡qué cojones! Nadie debería intentar importarle a alguien. Eso es algo que sucede o no sucede, sin más. No soy quién para juzgar, pero tampoco para ser juzgada; precisamente por ello, he decidido ignorar todas las dudas que tengo acerca de esta situación. Sólo necesito tiempo y volver a ser yo. Esa yo que tú describiste un día, fuerte y con capacidad de aguante (por odiosa que pueda ser esta "cualidad" a veces). Esa yo que da saltitos cuando ve un conjunto de guantes y gorro rosas, como si tuviera ocho años.

Poco más queda por decir sobre octubre. Tras esa noche, llegó el pre concierto. Y el concierto, y el post concierto (momento en el que aún me encuentro). Parecerá una tontería, pero el día 14 de octubre ha marcado un antes y un después. O eso creo, por ahora. También llegó mi cumpleaños, y lo afirmo con orgullo. Yo me entiendo.

Llevé una tiara toda la noche. Neko me miró repetidas veces el escote y me dedicó una entrada en flog además de llamarme en pleno ajetreo matutino, con sobrinos incluídos. Bailamos en mitad de la zona del fondo del Oasis porque "en el pasillo no se nos veía bien", Iszita rompió un vaso y Violet se descojonó cuando yo saqué una pajita rosa de mi sujetador. Casi me caigo del taburete intentando acercarme a mi bebida. Lu le dijo al camarero de la Brújula que era mi cumpleaños y él me gritó "¡felicidades, princesa!". Juanma me mandó un correo con título preocupante en el que adjuntó una felicitación. Le di un beso a un tío porque le vi sacar Black Devil y me dio uno. El dj nos guardó los abrigos. Bailamos en la "barra". ¡Me atreví a decirle al camarero que se parecía a David Boreanaz! Y luego, con la luz, se me cayó el mito. Me encontré con Nin, una compañera de campamento, en el baño. Iszita se reencontró con su antiguo compañero de piso. Violet salió airosa de una situación potencialmente peligrosa en los baños de un local nuevo.

Y sobre el Apocalyptica... bueno, creo que le dedicaré una entrada aparte en algún momento =)

Así que sólo puedo dar las gracias. A todos, pero en especial a Violet (por el colgante, por los talleres, por ayudarme a inventar la salsa de queso azul, por los paseos por el retiro y por los cuatro fantásticos). Ya se lo he dicho varias veces en persona, pero creo que no sabe la importancia que ha tenido su dedicación. ¡Me siento cuidada! (L)

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Ahora, por favor, necesito decir palabrotas para quitarme de la cabeza toda esta pastelosidad.
¡Hijos de puta infinitos!

Lilith

viernes, 1 de octubre de 2010

Alivio después de la sospecha

¡Adiós, Hitchcock! O, bueno, hasta más ver. No creo que tarden mucho en mandarnos un trabajo más sobre alguna secuencia de Hitchcock o alguna peli entera.

Pero por ahora, sólo puedo decir... ¡aaaaaaafú, qué descanso! Y diréis: ¿quieres decir algo más o desperdicias una entrada con esto? Pues sí, la desperdicio porque no puedo entrar en mi flog, donde metería una entrada tan corta y sin sentido como esta XD

Por si a alguien le apetece, ya sabéis que podéis comentar vuestras maravillosas andanzas con trabajos escolares/universitarios.

Besitos!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Lo que sucedió con Violet Havok

Violet levantó sus pestañas artificiales. Sus rizos rojos estaban algo deshechos. Su rostro seguía igual, y el resto de porcelana que dejaba ver, también. Excepto un dedito pulgar algo desportillado, fruto de todo aquel trajín que se traía Natalie.

- ¿Has visto, Violet? Se ve el cielo.

La había paseado por aquellas calles infinidad de veces. Natalie solía recoger su pelito rubio en una coleta alta, y cuando no la veían sus padres salía a la calle con sus puntas de ballet. Las desgastaba así, y ellos nunca se enteraban. Era una forma estupenda de conseguir unas nuevas y, además, lucir las que ya tenía. Las que llevaba ese día eran rojas, tan rojas como los labios de Violet, repasados con carmín de verdad.

Natalie era asombrosa. Aunque la había sacado de la juguetería, donde se oían risas lejanas en todo momento, también le había dado a Violet una vida nueva. Una casa, un montón de cestitas con vestidos, una cómoda cuna y un carrito de hierro forjado y mimbre en el que la sacaba a pasear a diario.

Sólo tenía que dejar que Natalie la quisiera. Ella había querido a todas sus muñecas cuando había sido humana. Levantó todo lo que pudo los ojos y miró hacia donde la niña le indicaba, dejando ver aquella sonrisa desdentada ("¡Sólo en dos huecos!") que tanto la avergonzaba.

Era cierto. Desde aquella ventana de piedra, sin cristal y sin paredes ni techo cerca, se veía el cielo.




Para Violet Havok (otra vez).

Quienes no sepan de qué va esta historia, aquí os dejo los antecedentes:

http://ojosgrises-lux.blogspot.com/2009/11/violet.html



lunes, 20 de septiembre de 2010

I will blow my heart to pieces

Sometimes I think I was born backwards... you know, come out of my mum the wrong way. I hear words go past me backwards. The people I should love, I hate, and the people I hate... - Effy Stonem

Hoy tengo uno de esos días. Uno en los que te replanteas si lo que haces está bien, si tienes que hacerlo, si podría ser mejor simplemente dejar las cosas estar. Si te conviene más o te duele menos querer u odiar a alguien. Un día gris y moñas.

Me faltan horas de sueño y no me apetece dormir, quiero hablar y debo callarme. Intentar hablar empeoraría la situación. Así que aquí estoy, escuchando una y otra vez a Marilyn Manson decir que volará el corazón de alguien en pedazos y preguntándome por enésima vez cómo narices llegué a oír a este tipo que hace años me aterraba.

Entonces lo recuerdo y, una maldita vez más, me encojo de hombros. Yo no puedo hacer nada.

My pain's not ashamed to repeat itself...

viernes, 10 de septiembre de 2010

Asssúcar!

¿Cuántas veces hemos necesitado insulina mental para aguantar los nicks de increíblemente empalagosas treceañeras?

Desde luego, esa es una cuestión que me viene preocupando desde hace tiempo. Porque los 13 son, posiblemente, una de las peores cifras de la adolescencia. Se están instaurando las bases de quién va a ser la abeja reina de la clase, quiénes los margis y quiénes los pobres borregos que van de un lado para otro porque los margis les caen bien pero unirse a ellos sería estar en contra de las reinas, y eso es un riesgo demasiado grande para un borrego medio.

Una de esas formas que tiene la sociedad de treceañeros de igualarse es el nivel de empalague que le pongan a sus nicks/ estados de tuenti y facebook/ blogs / flogs /etc. Y lo dice una que cuando quiere se pone increíblemente pastelosa, especialmente escribiendo, pero ¡eh! que lo mío es ficción.

Sé que eso de meterse con los nicks ajenos parece muy fácil y que está muy visto, sobre todo en mí que me he quejado de ello tantas y tantas veces. Y cualquiera que vea mi subnick de messenger puede criticarme, pero debo dejar claro que las dos frases que tengo puestas surgieron en momentos concretos en conversaciones concretas (y por messenger, claro). Es decir, son más anecdóticas que otra cosa.

Aclarado esto, y para que veáis que no es paranoia mía, os transcribo tal cual un estado de Facebook (estado o algo así, vamos) que encontré por casualidad buscando a una amiga de la infancia. Por si os interesa, no la encontré :(

"T nEcEsItO eN mIs CrEpUsCuLoS mIs NoChEs Y mAñAnAs t NeCesItO eN Mis SusPiRoS MiS sOnRiSaS y MiS lAgRiMaS, t NeCeSiTo En CadA pAgUiNa D sTa HiStOrIa d AmOr!!"

1) Las mayúsculas combinadas con minúsculas NO son decorativas. Sólo llaman la atención y dificultan la lectura.

2) Deja de pasarte la puntuación por el forro.

3) Una vocal mayúscula NO sustituye una vocal que necesita una tilde, y por más que lo intentes, no va a ser así.

4) La RAE dice que la palabra "paguina" no existe.

5) Es evidente que si es una historia de amor le necesitas, así que deja de reiterarlo en todas las situaciones hipotéticas posibles.

Bien, espero que sigáis vivos después de leer la frasecita de la colega. Lo peor de esta situación es que no hay que tomarla a la ligera, no es simplemente una moda más, es que veo gente de 25 años que sigue teniendo este tipo de comentarios en cualquier parte. Desde luego, nos quejamos de que nos quiten puntos en los exámenes por faltas de ortografía y puntuación, pero si seguimos así, tal vez sea una medida demasiado blanda.

Ya hablaré algún día de las fotos retocadas con Photoscape sin criterio alguno (no es que retoques la luz y le añadas el típico efecto, sino que le pongas brillos a tus relojes, anillos, pulseras, gafas, pins y todo lo que emita luz para parecer un mafias o una divina, lo que empeora si encima pones los brillos de colores y pareces algo a medias entre Embrujadas y Jesucristo). Y, que conste, no estoy diciendo que mi criterio para retocar fotos sea bueno tampoco. Pero al menos yo no pongo "Sois mi vida" "TeE amoO" y cosas así.

Después de esta pequeña reflexión (o como queráis llamarlo XD), me aventuro a vaticinar que dentro de una década el 80% de los jóvenes de 20 a 30 años tendrá serios problemas para escribir correctamente.

Ay, qué bien se queda una después de despotricar a gusto sobre esas pequeñas cosas que la estomagan.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La Mala is back


Hola, caracola!
Hola, pajarito sin cola!

Hola, cazador y sin pistola!

Hola, radiola!


Tras esta sarta de saludos maternales y abueliles, me dispongo a comentar por encima qué ha sido de mí este verano, por si a alguien le apetece saberlo. Y porque sí, qué narices.

Cosas que he hecho este verano:

- Salir de juerga y de desfase (que no es lo mismo). Bailar en tarimas y en fuentes. Emborracharme gratis en bares.
- Comprar cosas absurdas y sin sentido por el mero hecho de que eran adorables o de reina malvada (como, por ejemplo, el marco más hortera del mundo, que en cuanto lo vi tuve que comprármelo). Eso sí, son cosas que algún día tendrán utilidad aunque sea como atrezzo fotográfico, para esas fotos que siempre digo que haré.
- Paseado por Granada en busca de una maldita pizzería que al final resultó ser un timo. ¿A quién se le ocurre poner miles de aceitunas y trozos de piña en una pizza de queso sin avisar al cliente? Además, nos pusieron una tapa de esas... pasta con verdura, con olor a tomate frito (del amargo) a tres kilómetros, vamos, la típica tapa que te ponen cuando vas con padres. ¿Me explico?
- Escuchado a Marilyn Manson con regularidad, cosa que no esperaba XD Cualquiera que me conociera hace tres años sabe a lo que me refiero...
-Comido palomitas cual bestia parda. Pero claro, eso es porque he visto series como si me fuera la vida en ello...
- ¡Dormido en la playa! Tras las noches de desfase, lloviznando alguna vez y con la ropa de salir de fiesta. - Visto a la compañía de Cristina Hoyos en el Poema del Cante Jondo, en el Generalife. Fantástico (lo dice una no aficionada al flamenco) y muy recomendable. Si lleváis carnet joven la entrada está a mitad de precio ^^
- Aprendido cosas que en algún momento tenía que aprender.

Cosas que NO he hecho este verano:
- Trabajar. Estudiar. Escribir (como resultará evidente). Leer. Maldita sea, no he leído prácticamente nada. He tenido días de esos de "¡Venga, voy a leer un ratete!" Pero ¿conoces esa sensación de que te apetece hacer cualquier cosa antes? A mí me pasa a menudo desde hace tiempo. Y cuando me pasa, me duermo. Así he acabado, que me duermo sobre la mesa (delante del ordenador), en el sofá, en una silla, en el metro, en la playa (asustando a la señorita Buesa XDDD) y, lo más gracioso, ¡en cuestión de un par de minutos!

Bueeeno, después de este repasito a lo que ha sido un verano bastante aburrido (excepto por la semana de la playa, los cuatro días de fiestas en mi pueblo y Granada), invito a quien quiera a que cuente qué tal le ha ido. Sobre todo a vosotros, pequeños viajeros que os habéis recorrido EEUU de punta a punta, Irlanda o cualquier otro país lejano. ¡Y también a los que hayáis cometido locuras o absurdeces varias!

PD: Lo confieso, me llevé un dardo que había cogido en un bar durante una gresca. ¡Pero era un dardo amarillo fosforito! Lo necesitaba como recuerdo de las fiestas, claramente. También he parado a la gente para levantar con grandeza un palo de remover bebidas (rosa, fabuloso) y gritar... ¡GÜINGARDIUM LEVIOSA!

jueves, 2 de septiembre de 2010

Otoño/Invierno

Sé que llevo muuucho sin escribir y que tal vez no merezca la pena la entrada, pero debo dejar constancia de dos cosas antes de que parezca que lo digo "porque se lleva":

1) Siempre me han gustado los abrigos militares, las dobles botonaduras, las gorritas de "me voy a la mili" y los colores beige y azul marino. Y el verde militar, también, aunque el azul marino prima. Estoy un poco cansada de abrigos negros. No me compraré uno blanco por lo sucios que son, pero también amo el blanco/crudo!

2) Nunca entenderé cómo pasé de odiar los estampados a querer comprarme un jersey de corazones, ardillas (sí! ardillas!) o renos.

3) Botiiiiines! Quiero unos botines acordonados, bajitos y con poco tacón o ninguno. Para diario, vamos. Para cuando me canse de llevar siempre las botas militares (¿cuántas veces voy a escribir la palabra "militar" en lo que iba a ser una entrada de tres líneas?).

4) Botas rojas. También debería conseguir en alguna parte unas botas rojas. Y acordonadas. Me encanta acordonar.

5) Amo el azul marino. Mi madre era una mujer muuuuy sabia cuando intentaba ponerme azul marino de pequeña, pero nunca supe hacerle caso. Y ahora que le digo que me gusta, ¡me dice que es demasiado clásico para mí!

6) El rosa pálido (que no palo, aunque también), ese que es como rosa mezclado con color champagne, o beige; no sé cómo describirlo, pero ese rosa es fantástico.

7) ¿Alguien me deja cuidar a sus hijos/primos/sobrinos/vecinos por horas?

Fdo: No sé si escribe Liz, Elena o Irina. No hará falta que diga que Irina y yo nos vestimos igual, ¿no? ;P

Aaaah, qué gusto escribir aunque sea una chorrada.

jueves, 10 de junio de 2010

La mala abandona la película

El motivo de esta entrada es, principalmente, anunciar que La mala se cierra hasta nuevo aviso. Hace algún tiempo que no estoy de ánimo para escribir aquí, así que si a alguien le sigue interesando lo que cuenta una (loca) servidora, estoy en Ojos Grises. Chocolate de Colores,como sabréis los que me hayáis leído antes, está solo para ocasiones muy puntuales. También estaré en el flog, seguramente. No sé, según me dé.

Sin más que añadir, volveré cuando llegue el momento.

Elena

domingo, 30 de mayo de 2010

El retorno de Irina

¡Qué más! ¿Qué más me puede pasar hoy? Yo te diré qué más. Esto de morirse es como en las pelis. Me veo a mí misma, como creo que ya he dicho. Oh, mierda. Ya sé qué más puede pasar. Mi gato se ha acercado mucho a mi cadáver. Se está rascando la espalda contra mi pantorrilla y creo que no es lo único que piensa hacer.
- ¡Lucifer! – exclamo. Pero es un gatito pequeño, aún no sabe hacer caso. Por no mencionar que no puede oírme. Aún así, parece que gritarle desde mi nueva condición de muerta reconforta - ¡Lucifer, maldito gato negro del infierno!
Sí, parece obvio que hablo como un personaje sacado de alguna de las nuevas series americanas. ¿Veis? La cosa venía desde hace ya, mucho antes de morirme.
No creáis que morir es un trauma. No me preocupa en absoluto, si la cosa va a seguir así (imaginemos que no estoy arrinconada junto a la mesita del teléfono, balanceándome). Hombre, no me harán caso; pero podré entrar gratis en todas partes, viajar, ver lo que quiera y hacer miles de cosas peligrosas sin miedo a morir porque ya he muerto. Creo que haré una lista mental en algún momento con todas las cosas para las que morir resulta práctico. Intentar hacerla en papel sería un auténtico fracaso. ¡Eh! ¿Podré cruzar paredes?
- ¡Lucifer! – os dije que haría algo más, ¿no? Bien, pues se ha subido a mi abdomen (forma fina de decir tripa) y se ha hecho una bolita. No creo que los de CSI pudieran ya ser capaces de levantarlo de ahí sin que hubiera algún otro cadáver. Pero la culpa es mía, ¿a quién se le ocurre tener un gato negro y llamarlo Lucifer?
Entonces oigo que llaman al timbre. Llaman una, y otra, y otra vez. No sé quién puede ser, pero, ¡vaya! Parece que estoy indispuesta y no puedo abrir. Me pregunto por qué no se podrá cobrar el paro. Al fin y al cabo, me siento igual que cuando estaba viva. Excepto por lo de atravesar cosas y eso, pero nadie es perfecto.
Ahora que lo pienso, tampoco voy a tener que pagar la letra del piso, ni todas las cosas que estoy pagando a plazos. Me gusta la idea. El único problema es decírselo a mi madre sin que le dé un patatús, pero ya encontraré alguna forma. Voy a ver si puedo atravesar paredes.
Me levanto y voy (caminando pero flotando a la vez, me da un poco de vértigo) hacia la puerta del piso. Sin intentar abrir, salgo cruzando la puerta. Huy, esto es raro. Es una sensación un tanto molesta la de atravesar paredes, como si tuvieras miles de minibichitos por todo el cuerpo. Supongo que son moléculas que se mueven, o algo así. Como en el capítulo de Phineas y Ferb en el que crean un aparato separador de moléculas. Sí, exactamente como eso.
Imaginad a quién me encuentro.
Venga.
Imaginad.
Veeeeenga.
¿Alguna idea?
¿Eh, eh, eh?
¡Sí!
A Josh. Josh es el pseudo-diminutivo de Joshua. Lo llamo Josh porque Joshua me suena a Los Morancos y como que me tira un poco para atrás, pero tal vez ahora que es mi ex y no mi novio llamarle Joshua sea lo correcto. Por aquello de dejarlo un poco mal.
- ¡Joshua! Fuera de mi casa. Déjame morir con dignidad.
- ¿Irina?
Eh, tal vez me esté oyendo.
- ¿Joshua? – digo un poco más alto. Pero no, no reacciona.
Él saca de su bolsillo la llave de mi piso. La tiene desde hace unos meses, pero si hemos roto no sé qué hace entrando en mi casa con ella. Abre la puerta y pasa como si nada, así, sin más. Tiene la cara más larga que…
- He venido a devolverte la llave – ah, vale. ¡Todo cuadra ante mis ojos!
- Pues me alegro, chato. No me apetece que tengas acceso libre a mi casa ahora que ya no…
- ¡Irina! – grita de pronto. Acaba de descubrir mi cadáver. Seguro que está pensando en la perfección de mi piel blanquecina por el abrazo de la solemne muerte. En lo marcados que tengo los pómulos, la firmeza de mis rasgos, o algo así. Sé que le resultaba atractiva – Mierda, Lucifer, ¡aparta de ahí!
Esto no puede ser más humillante.
- A ver, ¿te importa dejarme descansar en paz? Dios, no llevo ni una hora muerta y ya me están dando por saco.
- Irina, ¿me oyes? – se ha agachado junto a mi cuerpo y me ha puesto la mano en el cuello.
- Claro que te oigo, imbécil. Pero me voy de aquí. No quiero ver cómo todo el mundo llega, me ve, se espanta, se viste de negro y va a velarme y cosas así. ¡Se me olvidó contarle a nadie mi idea de ser incinerada! Ahora todos los años alguien irá a visitar mi tumba y me hará levantarme de mi hamaca translúcida del Caribe para atender unas cuantas palabras de compasión. ¡Por qué no te habrás ido a Gandía aún!
Sin decir ni media, cojo la puerta y me voy. Bueno, todo esto en sentido figurado. Quería salir por la ventana pero tengo cierto vértigo y esto de ser un ente invisible no me hace pasar menos vergüenza a la hora de pegar grititos absurdos.

Adiós, querido…


lunes, 24 de mayo de 2010

La "chica blog"

Hace eones que no escribo y me está costando acordarme. Pero bueno, después de un finde un tanto surrealista y unos días curiosos, creo que he llegado a la conclusión de que tengo que describir a la "chica blog", como me llamó la señorita Irene ^^

- La chica blog es morena. Se pone faldas, le gustan las faldas, sufre con la mayoría de los calzados con los que todo el mundo va súper a gusto,puede ir (tirando a) gótica un día, y al día siguiente ir con pantalones de 40 cm de ancho, o llevar un rollo más "chic", como dicen algunas, y sentirse divina. ¡Y lo mejor es que le encanta hacerlo!

- La chica blog disfruta haciendo tonterías como reírse de muchas de las cosas que hacen las treceañeras de ahora, sabiendo que tiene suerte porque cuando ella tuvo 13 años nadie le ofreció un Tuenti para subir cursifotos con mensajes como "Sois mi vida" y "ooOs Quiieroo".

- La chica blog ama Peggy Sue's y los cafés irlandeses. Le encanta el Korrigan, especialmente (uno que hay en su pueblo) y odia que se le olvide ir a mirar si le ha tocado un viaje a Irlanda...

- La chica blog se ha dado cuenta de que las obras o redecoraciones hogariles se llevan mejor cuando eres pequeño que cuando creces. Sobre todo si pasas el último mes de curso (ese taaaan fabuloso) con toda la casa manga por hombro, sin tener (los primeros días) un baño disponible. Gracias a quienes le dejaron sus baños.

- La chica blog se llama de muchas maneras pero right here, right now, vamos a llamarla Liz porque lo otro es demasiado largo.

- Liz está preocupada por alguien a quien no quiere llamar por miedo a despertarlo/a de un sueño que probablemente le haya costado coger :(

- Liz echa de menos a Yaiza cuando deja de saber de ella durante más de 24 horas. Tiene cierta dependencia, lo reconoce.

- Liz no soporta determinados comportamientos al igual que comprende que ella misma a veces resulta insoportable. Le gustaría llegar a acuerdos, pero siempre le da miedo empeorar las cosas. Odia medir sus pasos y no poder correr cuando quiere, aunque sabemos que es tan vaga que ¿correr? Eso casi ni para cuando se le escapa el bus.

- Liz quiere multiplicar 10 euros por mucho en Las Vegas cuando vaya.

- Liz ooodia con todas sus fuerzas estar bloqueada cuando quiere escribir y sabe sobre qué. Le toca las narices, bastante. Pero es una mala racha, se le pasará.

- Liz intentará subir pronto otro capítulo de Irina.

- Liz quiere hacerse extensiones otra vez, pero hasta octubre por lo menos...